155| Emboscada.
Analía fue asignada junto con Alexander a un espía alto, de cabello rubio brillante, rapado, y ojos tan oscuros como la noche. Tenía los labios carnosos y una cicatriz en la ceja que lo hacía extrañamente sexy. Ambos se miraron cuando el espía, con una voz igualmente seductora, les dijo:
— Tendrán que obedecerme en todo. Cada cosa que les diga, la hacen. Si les digo corran, corren. Si les digo cállense, se callan. Si les digo tírense al suelo, se tiran al suelo. ¿Entendido?
Ellos asintieron al