Analía tomó los hombros de Javi y lo sacudió.
— No hay tiempo, tengo que encontrar algo importante. ¡No hay tiempo! Después hablamos — lo empujó dentro de una tienda y cerró la puerta — . Escóndete ahí, hay un Rey Cuervo buscándonos.
Pero el joven abrió la puerta con rabia.
— ¡No necesito que me escondas! — le gritó — ¿No escuchaste a tu Luna? — le dijo con furia Franco, tomando al muchacho por el cuello — Estos jóvenes de hoy en día ya no respetan a nadie — dijo mientras lo metía de nuevo en