Narra Helen.
Margarita me llevó a un cuarto, mientras las brujas de Amanda y Marina se iban a su habitación. Sentía miedo de estar ahí, pero sabía que debía controlarme, parecía una loca y los nervios me tenían desorbitada.
Un gran peso se cayó de mis hombros cuando le dije a Dylan que era el padre de mi hijo, fue como si mil kilos de cemento se fueran de mi costado, aunque la mirada y el odio que desprendía de sus ojos me dolió mucho. Pero, es que yo vine ese puto día a decirle y Marina me dij