Narra Dylan.
Me quedé detallando cada una de sus facciones. Sus ojos de color avellanas me miraban con curiosidad, su piel brillaba indicándome lo tersa que estaba. Su silueta era tan exquisitamente bien formada, que me parecía irreal. No podía creer que la estaba viendo, que después de tantos años la tenía cerca de mi. Por un instante pensé en lanzarme contra ella, abrazarla. Pero, ese sentimiento solo duró como dije un instante, porque su engaño llegó a mi mente poco después, trayendo con él,