C251-CAIDA.
C251-CAIDA.
Ashley se deslizó por los pasillos del castillo con pasos rápidos, firmes, pero silenciosos. Había memorizado cada tramo, cada esquina y no podía fallar.
Tenía todo listo.
Había vertido la poción en las comidas del último turno de los guerreros. A esa hora, ya debían estar dormidos.
Iba con la capucha baja, mirando a todos lados, la respiración controlada y la guardia en alto. En su cinturón, oculta bajo la túnica, llevaba el broche.
Doblando un pasillo, llegó al primer tramo donde