C168- LA QUE SIEMPRE HABÍA ANHELADO.
C168- LA QUE SIEMPRE HABÍA ANHELADO.
Zayden abrió los ojos lentamente, pero todo se sentía confuso. El techo de piedra y las cortinas gruesas le resultaban familiares, pero no recordaba cómo había llegado ahí. Un dolor leve le cruzaba el pecho y los brazos y sentía como si lo hubieran desgarrado por dentro. Intentó moverse, pero un peso cálido envolvía su mano, giró la cabeza y vio a Odette dormida en una silla junto a su cama.
Zayden sonrió.
Luego se dio cuenta de que estaba en su antigua habi