C110- DEJARLA IR.
C110- DEJARLA IR.
La tina humeaba, rodeada de velas, y el vapor se mezclaba con el aroma dulce de las flores silvestres, envolviendo la habitación en una burbuja donde el tiempo parecía estirarse, lento y denso.
Odette se deslizó en el agua caliente; su piel brillaba bajo la luz dorada. Giró el rostro y arqueó una ceja hacia Zayden, que la observaba como un lobo hambriento, sin molestarse en disimular cómo sus ojos viajaban por cada curva de su cuerpo. Bajo la superficie, sus dedos encontraron