–¿Un futuro como el que tú decidiste? –lo interrumpe Úrsula, con una voz más cortante. – ¿Un futuro en el que ella debía casarse con alguien que despreciaba, solo para mantener las apariencias de esta familia? ¿Sabés lo que eso suena desde afuera? Suena a poder. A manipulación. A cárcel disfrazada de amor.
Carlos se queda en silencio, respirando con dificultad. Por un instante, se ve más viejo, más vencido, como si el peso de sus decisiones finalmente lo alcanzara. –Yo no secuestré a mi hija…