Amara abre la boca, pero no sale nada porque no hay respuesta segura, ya que la verdad está escondida en una habitación vigilada, con médicos comprados y una familia sostenida por mentiras.
–Bueno… –empieza, ganando segundos– la situación fue confusa, todo pasó muy rápido, y…
–¿No lo atraparon? –interrumpe Jean Pol, sorprendido.
–Se identificó al sujeto, pero… –Amara se levanta del sillón, como si moverse le diera claridad– hay cuestiones legales en proceso. No quiero que esto escale mediáti