Entonces, Amara que hasta ese momento ha permanecido inmóvil, da un paso adelante y coloca una mano sobre el escritorio, como si necesitara anclarse a algo físico para sostener la escena.
–Esto no se trata de quién tiene más derecho a protegerme –dice con una voz que intenta mantenerse firme. – Se trata de que alguien cruzó un límite, y ninguno de los dos puede convertir eso en una competencia.
Jean Pol la mira con intensidad. –No es una competencia –Desde afuera lo parece –responde ella.
Li