Liam la mira, incrédulo, sintiendo cómo su mundo se desmorona con cada palabra que sale de su boca. –¿Qué carajo estás diciendo, Amara? –pregunta con voz ronca, como si las palabras le costaran salir.
Amara no titubea. Se cruza de brazos, con una expresión impasible, la máscara perfecta de alguien que no siente nada. –Lo que has oído, Liam– Su voz es firme, aunque un ligero temblor amenaza con delatarla. –Lo nuestro no es más que… un acuerdo conveniente. Una relación física. Solo eso.
Lia