El hombre, visiblemente disgustado, decide hacer caso a la mujer y la instante sube la ventanilla de la limusina, evitando así cualquier tipo de conversación con ella, pues le resulta una presencia desagradable. Mientras tanto, ella retoma su asiento con un aire de superioridad y toma su celular, la herramienta que conecta todos los hilos de su plan maestro.
–Hasta que finalmente decides contestar. Quiero que comiences con lo que hemos planeado antes de que ese viejo despierte y quiera regres