El estallido mediático no comienza con un titular ni con una notificación sonora, sino con una sensación difusa, casi imperceptible, como un murmullo que se filtra por las grietas de la rutina antes de volverse imposible de ignorar, y esa mañana Liam no lo sabe todavía, pero el mundo que cree conocer está a punto de invadirlo con una violencia silenciosa que no necesita gritos para devastar.
Conduce por la avenida principal con una concentración automática, atento al tránsito, a los semáforos,