Esas palabras hicieron que Úrsula se de cuenta de que los sueños de tener a Cristóbal como un aliado en su oscuro plan de venganza se desvanecen como el humo de una vela apagada. Sin embargo, la aparente amabilidad de Úrsula oculta la maquinación siniestra que se gesta en su mente.
–Este consejo te lo doy como tu futura suegra– pronuncia con una sonrisa que esconde más malicia de la que Cristóbal puede percibir. El silencio que sigue es el preludio de una revelación que deja a Cristóbal sumido