–¿Sabes qué es lo peor? –susurra Liam, con una mezcla de dolor y rabia en cada sílaba. La voz le tiembla, pero no por miedo. Tiembla porque se está rompiendo por dentro. Porque ya no le queda nada más que decir que no duela. Mira a Amara como si verla lo desarmara y al mismo tiempo lo incendiara. –Amara… me estás tratando como a un maldito objeto.
Hace una pausa, breve pero brutal. Le cuesta respirar, como si el aire mismo se negara a entrar en sus pulmones. Amara no dice nada. Solo lo mira.