NARRA LIAM
La intriga de lo que podría estar sucediendo en ese despacho me esta consumiendo, carcomiendo mi tranquilidad como un fuego voraz. Con cada minuto que pasa, mi mente se convierte en un hervidero de pensamientos catastróficos, pintando escenarios oscuros y desalentadores en la pizarra de mi imaginación. La ansiedad, como un monstruo invisible, se aferra a mí con su presión en mi pecho incrementándose con el tic-tac del reloj que suena como un tambor de guerra.
Finalmente, la pesada