El último cambio de luces anuncia el cierre del desfile y, por un instante breve pero real, el salón vuelve a parecer lo que debía haber sido desde el principio: un evento de moda exitoso, brillante, impecable hacia afuera, con el público de pie aplaudiendo, los flashes disparando sin pausa y las modelos alineadas en la pasarela como si nada de lo ocurrido antes hubiese dejado grietas invisibles en el aire.
Amara respira hondo antes de avanzar, obligándose a sonreír mientras sube al escenario j