Agnes respiró hondo antes de continuar. El silencio entre ambos era como un hilo tenso que podía romperse con cualquier palabra.
-Entonces... -dijo con voz baja- mi madre, ansiosa y desesperada por ocultarlo todo, fue al clóset. Sacó un vestido de cóctel blanco, el único que podía parecer medianamente elegante, y obligó a mi hermana a ponérselo. No le importó que no fuera el vestido de novia que Alicia había elegido. Después me ordenó maquillarla, arreglarle el peinado... como si nada hubiese p