CAPÍTULO DIECISÉIS
Un día más que terminaba de trabajo, un día más que se iba y en el que no había podido ir a verlo señor Sorín. Tantas promesas falsas que había hecho para que al final él no pudiera siquiera ir a visitarlo regularmente. No era su culpa, hacía todo lo que podía para proteger la herencia, para manejarse en otros lados, para abrirse camino y llegar a ser el abogado estrella que siempre quiso ser pero con el accidente del señor Sorín ya nada se pudo hacer.
Entonces Miguel encend