Era suficiente con voltear a ver a la pobre de Emma, la misma que parecía estar sufriendo mientras pagaba por lo buena o mala madre y hermana que había sido.
Las lágrimas se secaron al instante en el rostro de Salomé al darse cuenta que Emma la estaba viendo como solo la había mirado cuando ella era Paula y la otra una caprichosa hermana que deseaba todo lo que Paula tenía.
—Emma —dijo Salomé en un suspiro.
—Pa-Paula…—nombró Emma casi en un suspiro, el mismo que le estaba llevando la vida enter