CAPÍTULO VEINTICUATRO
UNA SEMANA DESPUES
Tres autos color negro que paraban detrás del auto color blanco. Y si aquella gente pensó que ella jamás iba a volver, estaban completamente equivocados, ahora era Salomé quien no iba a descansar hasta que los viera de rodillas.
Con un vestido color azul largo y que más parecía ser de noche que aquel con el que debía de presentarse a aquella junta, Salomé bajó del auto siendo ayudada por su esposo. Un hombre que no podía creer que ya se encontraran ah