UN TRATO DEL QUE NO PUEDES ESCAPAR (II)
―¡PAPA! ―Aylin corrió hacia un débil y demacrado Rowan, el lobo no era ni la sombra de lo que alguna vez fue, su piel estaba cubierta de moretones, algunos dedos de las manos parecían rotos e incluso sobresalían los huesos de su cara. Claramente, su padre había estado recibiendo un trato inhumano.
Ella acarició el cabello grasiento y enredado de su padre, mientras sollozaba.
―¿Por qué… por qué nos hacen esto?
El viejo beta abrió los ojos y sonrió, aunq