PERTENECER A OTRO (II)
Cuando subieron al departamento, Aylin fue por el botiquín de primeros auxilios. Mientras tanto, Sebastián esperaba paciente en el sofá. Incluso para él, que era un hombre, le pareció bastante duro la actitud de Aylin.
Ella regresó y se sentó a su lado y comenzó a limpiar la herida.
―¿Te duele? ―le pregunto con voz suave. Sus delicadas manos acunaron la cara del alfa ―Tenías razón, lo mejor era que me quedara contigo.
Sebastián apartó la mano y la sostuvo entre las suy