CAPÍTULO 65. HIPERÉMESIS GRAVÍDICA
—¡Buenas noches, Kelvin! Disculpa te llamé a esta hora ¿Podemos hablar? Si estás muy cansado, te llamo mañana —aclaró Mateo.
—¡No, para nada! Yo casi no duermo. Te puedo asegurar que esta llamada me distrae ¿Cómo está Adriana? ¿Y Mateo? —preguntó él un poco ansioso.
—Ellos, están muy bien gracias a Dios. Ya durmiendo ¿Hablaste con el abogado? ¿Cuándo será la audiencia? —preguntó él con curiosidad.
—Si hablé con él ayer, después que me llamaste. Me comentó que será esta semana, mañana me dará to