CAPÍTULO 57. ESCÁNDALO...
Mateo, se acercó de nuevo a la cama y llamó a su amiga, para que se levantara, porque él debía regresar a Cabimas y le quedaban unos minutos para llegar al aeropuerto.
—¡Conchita, Conchita! —llamó Mateo.
»¡Conchita, levántate! Ya amaneció —llamaba afligido por lo ocurrido, pues no sabía qué consecuencias traería esto, a su vida.
—¡Diablos! ¡Qué dolor de cabeza siento! —se quejó ella, poniéndose las manos en su sien y frotando su cabeza.
—Levántate, me voy de viaje ahora y necesito estar en el a