CAPÍTULO 118. CELOSA...
En el Dorado
Después, de ponerse de acuerdo en la división de la mansión, estos se retiraron al salón de fiesta. En este, se divirtieron bailando, escuchando música y conversando entre ellos. Mauricio a pesar de sentirse muy atraído por Arantza, prefirió dejar para otro momento, su declaración.
—¿Cómo te sientes? —Interrogó Arantza— Cuando estés cansado, me avisas para llevarte a tu habitación. Ordené que te prepararán una alcoba para que te quedes a dormir aquí. Prefiero, que no salgas a la ca