C67-¡SE ME CALLAN LOS DOS!
Katerina despertó de golpe y el dolor en la cabeza era agudo, punzante, y al intentar moverse descubrió que tenía las muñecas atadas detrás de una silla metálica, sus ojos tardaron en acostumbrarse a la poca luz, pero en cuanto pudo enfocar lo primero que hizo fue gritar.
—¡Emma! ¡Emma! —la voz le salió rota y desesperada—. ¡Emma, respóndeme!
Solo escuchó el eco rebotando en la habitación vacía. Su respiración se aceleró y el terror subió como una ola, desesperada tir