C22-NADIE TOCA A MI ESPOSA.
El camino hacia la sucursal transcurría en silencio, la imagen de manifestantes enojados golpeando los vidrios de la tienda la perseguía como una sombra, y Kenyi mantenía ambas manos firmes en el volante con los nudillos tensos.
—No entiendo cómo pasó esto… —dijo ella finalmente, rompiendo el silencio, la voz baja y cargada de ansiedad—. Todo se revisa antes de salir, nada debería estar vencido.
Su primo frunció el ceño con la mirada fija en la carretera.
—Alg