C122-¿HENRY CAVILL, ALEMÁN?
Kate salió del bufete con la mirada clavada en el suelo y los brazos llenos de cajas. El rostro de su madre seguía grabado en su cabeza como una maldición. Metió la última carpeta en el asiento trasero del coche, cuando la llamaron.
—¡Kate!
Se giró y Eva, su asistente, corría hacia ella con lágrimas en los ojos. La abrazó sin pedir permiso.
—No creo nada de lo que dijeron en ese video. ¡Nada! —sollozó—. Sé que no eres así.
—Gracias, Eva…
—Te voy a extrañar —dijo la j