¡DESTROCEN MI AGUJERO, PAPIS! 1
Perspectiva de Jamie
El Velvet Room olía a cuero, a colonia cara y a ese ligero rastro metálico del lubricante que nunca terminaba de quitarse de las alfombras. Entré por la puerta del personal a las 9:12 p.m., ya iba tarde porque el tren 6 había decidido quedarse varado bajo el río otra vez. Mi bolsa de gimnasio golpeaba mi cadera mientras trotaba por el pasillo estrecho hacia el vestuario. Tony me interceptó antes de que pudiera desaparecer dentro.
—Jamie. —Su