GLORYHOLE A ALTAS HORAS DE LA NOCHE
Nunca pensé que una sesión de estudio de un martes por la noche terminaría conmigo doblado sobre el escritorio de un profesor, con el culo arriba y rogándole a ocho universitarios de último año que me destrozaran más duro. Pero aquí estaba: Jake, de 19 años, de complexión delgada, con el pecho suave y un agujerito estrecho que ya goteaba con las dos primeras cargas de la noche, gimiendo como una puta mientras el aula que habíamos transformado en nuestro pica