~ BIANCA ~
El golpe en la puerta fue suave, casi tímido. Tres golpes rápidos seguidos de una pausa.
"Entra", llamé, esperando tal vez ver a Nico.
Pero quien abrió la puerta fue Bella, sosteniendo una pila de toallas blancas que eran casi de su tamaño. Su rostrito aparecía por encima de la tela, los rizos castaños escapando de la trenza deshecha, y aquella sonrisa amplia que mostraba el diente de leche que estaba comenzando a aflojarse.
No pude dejar de sonreír de vuelta.
"¿Toallas?", pregunté,