~ NICOLÒ ~
La llamada de la escuela vino un martes de sol fuerte, de esos en que el polvo de la obra se pega en la piel como segunda ropa.
Estaba con casco en la cabeza y portapapeles en mano, intentando entender por qué el proveedor había entregado la maldita viga con medidas diferentes de las aprobadas, cuando el celular vibró en el bolsillo.
Número de la escuela de Bella.
"¿Aló?", contesté, intentando mantener la voz neutra.
"¿Señor Montesi? Aquí de la secretaría de la escuela de Isabella. L