Capítulo 296

Estaba sentada en el borde de la cama, jugando distraídamente con el celular y mirando el reloj de mesa que marcaba casi medianoche. Nate se había quedado para "terminar una conversación" con Alessandra y no me sentía cómoda con eso.

No eran celos, al menos no del tipo infantil y posesivo que hacía que algunas mujeres perdieran el control. Era algo más sutil y más peligroso: la conciencia de que Alessandra era maestra en jugar con

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