Llamada caliente
Darius
La llamada que hice esa noche fue de esas que no se recuperan.
Y no, no fue porque fuera peligrosa. Aunque lo era.
Tampoco porque fuera ilegal según la ley municipal, aunque también lo era.
Sino porque en el momento en que mi amigo Rafe contestó y oí su voz, tranquila y pausada como siempre, incluso a las dos de la mañana, supe que me estaba comprometiendo a algo. Estaba trazando una línea divisoria entre mí y todo lo que el ayuntamiento esperaba de mí, y la estaba trasp