Punto de vista de Nireya
La sala del consejo estaba tan fría y la larga mesa del centro relucía con madera oscura pulida.
Los sellos tallados en el suelo brillaban tenuemente con magia antigua.
Pero el aire era cortante y hostil. Como si estuviera esperando para abrirme en dos en cuanto entrara.
Me quedé sola en la entrada, con las manos tan apretadas a los costados que las uñas se me clavaban en las palmas. Las puertas ya se habían cerrado tras mí con un golpe sordo y resonante que se sintió c