Punto de vista de Valen
La habitación olía a humo y licor rancio, una neblina que se me pegaba al pecho y hacía que cada respiración fuera más pesada que la anterior.
No quería estar allí.
No quería tocar una botella, no quería sentir nada en absoluto, pero mi mejor amiga me había arrastrado a este lugar de todos modos.
Miré fijamente el líquido ámbar en mi vaso como si contuviera la respuesta a una pregunta que ni siquiera podía formular. No bebí. Al menos no así, y sobre todo no para adormece