“FUE MI CULPA”
Esa frase de 3 cortas palabras se repitió una y otra vez en mi cabeza, hasta que las lágrimas en mis ojos se secaron por completo.
Lo miré fijamente, pero solo pude ver dolor y arrepentimiento marcar sus atractivas facciones.
—Yo... No entiendo, no sé qué...
—Todo lo que pasó contigo y con nuestro hijo, fue culpa mía —explicó—. Lo lamento, Lizbeth.
Frunció sus marcadas cejas en señal de dolor.
—Aún no sé cómo es que ocurrió todo esto. Por eso deseo que me escuches, que habl