Rosanna se entretuvo con las narraciones de la niña sobre sus programas favoritos y lo que aprendía en la escuela. Escucharla cantar esas rondas infantiles la llenaba de un sentimiento familiar de alegría. Segura de que ya las había escuchado tantas veces que, aunque las memorias se hubieran esfumado, algo en su interior las reconocía.
Después de un par de horas, Liliana les anunció que debían marcharse. Usó la excusa de los horarios de visitas que se debían cumplir, aunque tanto Rubén como ell