Batalló al despertar, tenía la cabeza hecha un caos y el cuerpo impactado por oleadas de temblores cada vez más fuertes. Volteó la cabeza y solo eso le dolió. Estaba en el interior de una cabaña con aspecto del abandono, sucumbida por los embates del tiempo. Trató de moverse y se descubrió atada de pies y cabeza. El despido de las paredes era un olor terrible que le hizo arrugar la nariz, la luz era escasa, lo que volvía la escena más aterradora.
Lo último sucedido arribó a su mente.
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Sacu