—Mamá…
—Lo sé todo, maldita sea, ¡sé lo que está ocurriendo y con quién estás! —empezó a vociferar, dejándola muda.
—No sé de qué hablas —trató de igualar el tono con dureza. Ella era una despiadada mujer, de eso no había ninguna duda.
—¡No te hagas la tonta, maldita zorra! ¿Es en serio, Mabel? ¿Estás en una relación con ese hombre adulto, tu profesor? —le lanzó duras acusaciones que aumentaban la presión y la furia en su corazón. Tragó grueso —. No es posible, has elegido estar con él en vez