Sarah tuvo una fuerte corazonada cuando se dirigía el pórtico. Y por esa razón se detuvo un momento, llevó una palma abierta a su pecho, pero pasado algunos segundos el mal presagio se había extinguido, quedándose una estela de duda en su cabeza que le impidió seguir rumbo a la salida.
¿Tenían que hacerle caso a su corazón y devolverse al piso? Pues no, porque es que también tendría que quitarse esas ideas locas de su cabeza. Nada malo le pasaría, solo saldría un rato por allí y volvería pront