Ya era muy tarde cuando recibió la llamada entrante de Hasan. Debía ser algo importante para llamarle a esa hora. Se frotó los ojos y parpadeó varias veces antes de coger el teléfono de la mesita de noche.
—Dime, ¿ha pasado algo grave? —averiguó con un dejo de preocupación.
—No, no ha pasado nada malo. No tienes de qué preocuparte. Solo quería decirte que vengas a vivir conmigo al piso. Si vamos a llevar esta farsa al siguiente nivel, debe ser lo más creíble posible, ¿de acuerdo?
—Sí, es cierto