Penny, aprovechando el momento, sacó rápidamente el traje del bolso:
—Señor Rodríguez, temía que Lucía estuviera muy ocupada, así que pedí que lo trajeran de vuelta.
Al ver el traje ajeno, la mirada de Mateo se tornó afilada. Inmediatamente asoció la prenda con Nicolás, recordando el encuentro en la feria. Sin darse cuenta, apretó el puño.
Penny, percibiendo la sutil tensión en Mateo, preguntó:
—¿Lo dejo aquí señor Rodríguez?
Mateo, con voz gélida, respondió:
—Déjalo ahí.
Satisfecha con su manio