—El acoso de los buenos para nada internautas es demasiado intenso, quiero salir del hospital —dijo Camila con voz ronca, con lágrimas aún sin secar en sus ojos.
Con ese aspecto, Camila parecía una víctima injustamente tratada, frágil y digna de compasión.
—Haré que Javier lo organice —respondió Mateo—. Pero en tu estado actual, es mejor que descanses unos días más en el hospital. Le diré a Javier que busque algunos guardaespaldas, no sucederá nada de lo que temes.
Camila entendió que, aunque Ma