Mateo permaneció en silencio. No respondió, pero en su cara se veía la tensión acumulada.
—Lucía, por el divorcio hasta has aprendido a hacerte la víctima. ¿No deberías mejor trabajar en la televisión como actora?
Aquella voz fría y sarcástica resonó en los oídos de Lucía.
—¿En tus ojos esto es hacerme la víctima? —preguntó Lucía, incrédula.
Había estado a su lado tanto tiempo que, incluso sin sentimientos románticos, a través de su convivencia diaria, él debería conocer su carácter y moral. ¡Y