Al instante, Daniel ya se había levantado.
Se acercó a Mateo y extendió la mano, como si quisiera tomarle el pulso.
Mateo lo esquivó con desprecio: —Busca un buen especialista en psicología para Camila.
Al escuchar que se trataba de Camila, el rostro de Daniel se ensombreció de inmediato: —¡Llevas tres años casado! ¿No temes que Lucía malinterprete todo esto?
Mateo respondió indiferente: —Solo la estoy ayudando.
Siempre había mantenido las distancias con Camila.
Daniel no lo creía y se burló: —L