Ella sonrió mirando a Mateo con ojos gélidos.
Se decía a sí misma que no importaba. Este matrimonio también le había beneficiado. Pero en realidad estaba herida, siendo solo una herramienta para Mateo. Había cosas que podían quedar implícitas, no necesitaba darles importancia, considerando que ella también había sacado provecho. Pero él insistía en exponer su humillación.
Mateo frunció el ceño y preguntó con tono distante:
— ¿Cuándo fue que te enteraste?
— ¿Importa acaso? —respondió Lucía—. Solo