Javier sudo la gota fría, pues este era su sustento, ¿cómo podría no seguirlo?
Al ver el mal humor de Mateo, intentó mediar: —Señor Rodríguez, por favor no se enoje. La señorita Díaz quiere seguir divirtiéndose, ¿por qué no vamos todos juntos?
—¿Quién quiere ir con ella? —respondió Mateo malhumorado.
Lucía, al escucharlo, no insistió y le dijo a Nicolás:
—Hay muchas cosas divertidas más adelante, vamos a echarles un ojo.
—Claro —respondió Nicolás, y dirigiéndose a Mateo agregó—: Señor Rodríguez