Lucía la ignoró y se dirigió a la puerta donde la esperaba el auto. Karen solo pudo observar cómo el vehículo se alejaba hasta que su silueta desapareció en la distancia. A pesar de estar en una lujosa mansión, la soledad la invadía y se sentía algo incómoda.
Pero lo que más le preocupaba a Karen en ese momento era otra cosa: si Mateo había confiado en ella, ¿por qué Lucía no? Intentó consolarse pensando que Lucía era una buena persona y que algún día, cuando pudiera explicarle todo claramente,